Ya de vuelta en Xi’an, ciudad donde históricamente comenzaba la ruta de la seda, al cabo de un mes de viaje, me pongo a cavilar y a hacer un balance de los efectos que en mí ha tenido este viaje en solitario tan largamente soñado.
Siento que han sido variados y diversos. Vuelvo exultante, maravillado, agradecido. Ha sido un viaje exigente, a veces duro, más solitario de lo que imaginé. Pasé días completos en silencio, comunicándome por gestos, mímica que me ataba por filamentos más tenues que la seda a una raza de gentes que no tenían nada que decirme ni esperaban que les dijera nada.
Pero mucho de nuevo para mi he presenciado. Continúe leyendo En la ruta china de la seda, 15 de Junio 2011, epílogo: meditación acerca de la impermanencia del budismo en el noroeste chino
