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En la ruta china de la seda, 15 de Junio 2011, epílogo: meditación acerca de la impermanencia del budismo en el noroeste chino

Ya de vuelta en Xi’an, ciudad donde históricamente comenzaba la ruta de la seda, al cabo de un mes de viaje, me pongo a cavilar y a hacer un balance de los efectos que en mí ha tenido este viaje en solitario tan largamente soñado.

Siento que han sido variados y diversos. Vuelvo exultante, maravillado, agradecido. Ha sido un viaje exigente, a veces duro, más solitario de lo que imaginé. Pasé días completos en silencio, comunicándome por gestos, mímica que me ataba por filamentos más tenues que la seda a una raza de gentes que no tenían nada que decirme ni esperaban que les dijera nada.

Pero mucho de nuevo para mi he presenciado. Continúe leyendo En la ruta china de la seda, 15 de Junio 2011, epílogo: meditación acerca de la impermanencia del budismo en el noroeste chino →

En la ruta china de la seda, 27 de mayo 2011: testimonios de pasos por Dunhuang y los cultos de los idólatras

Dunhuang está lleno de pasos, pasos de hombres y pasos entre fronteras.

Su territorio es pródigo en lugares que recuerdan o han guardado para la posteridad la cultura y la historia chinas, sobre todo aquella que testimonia la riquísima textura de interacciones culturales a lo largo de esta ruta llamada “de la Seda”.

Es como si este tan extremo entorno se hubiera sabido lugar de paso, por sobre todo. Y lugar de paso en los varios sentidos que la lengua admite. Zona de tránsitos y transiciones. De pasos de viajeros y de eventos y de todo aquello que pasa en el sentido de llevárselo el tiempo. De pasos fronterizos y derroteros entre mundos mentales precariamente equilibrados. Continúe leyendo En la ruta china de la seda, 27 de mayo 2011: testimonios de pasos por Dunhuang y los cultos de los idólatras →

En la ruta china de la seda, 28 de mayo 2011: con Cristóbal y Marco en Dunhuang

El cosmos, además de permitirse conmigo un severo humor y de hacer justicia sin tolerarme dolo, gusta de jugar, a mis expensas, con las palabras y los nombres. Si sólo fueran eso, palabras y nombres, sería un juego sin resto ni excedente. Pero ese juego del cosmos deja resto pues pone gente en mi camino cuyos nortes o destinos se cruzan con los míos. Y eso lo cambia todo para adelante…

Como ustedes saben, si han estado siguiendo mis crónicas, a este viaje le he llamado: “Hijos de Colón, nietos de Marco Polo”. Pues bien, en un alarde de lo que mi entrañable guía Gabriel Bunster – siguiendo a K.G. Jung y otros – gusta de llamar “sincronicidades”, pero que yo prefiero apelar “germinaciones” pues “sincronicidad” lo hallo muy estático y muy neutro afectivamente – el cosmos me los mandó a los dos a entreverarse con mi viaje. Continúe leyendo En la ruta china de la seda, 28 de mayo 2011: con Cristóbal y Marco en Dunhuang →