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El destino en China: Edipo Rey en Beijing

Primavera de 2013. Sylvia Galleguillos, mi esposa, está enseñando Aromaterapia Sutil en Beijing. Una noche, tras su clase, salimos a visitar el futurista Centro Nacional para las Artes de la Representación – o Teatro Nacional – hacia el oeste de la plaza Tiananmen.

Emergemos del metro directamente dentro de la antesala del Teatro, junto a las taquillas. En cartelera esa noche, entre otros espectáculos, está Edipo Rey de Sófocles. Para los meses siguientes están anunciados Antígona, del mismo autor, y Otelo, de Shakespeare. Las tres obras por la compañía estable del Teatro Nacional. “Interesante”, me digo, “tres pilares de la cultura occidental, montadas en serie…”

Invito a Sylvia a ver Edipo Rey la noche siguiente. No puede, tiene su agenda colmada. Me sugiere invitar a Yao Yuxian, director de la Escuela Aromatime, donde está enseñando. Lo llamo y acepta de inmediato; “será un honor para mí”, dice. Con las entradas ya compradas salimos hacia el parque que rodea al edificio. Caminamos por el borde de la vasta pileta circular que lo rodea, contemplando desde las sombras la asombrosa estructura. Es un domo de vidrio forma elíptica que pareciera flotar sobre el agua quieta. En esa límpida quietud la imagen real se une a su reflejo para completar una elipse perfecta brillando en la noche. “Extraordinario… extraordinario…” se comentan uno a otro al pasar dos transeúntes argentinos.

Sylvia Galleguillos en el Teatro Nacional de Beijing
Sylvia Galleguillos delante del Teatro Nacional de Beijing

Parece un grano de arroz gigantesco, un huevo de reptil o tortuga (¿tal vez de dragón?), una burbuja iridescente, una cápsula futurista. Pero sobre todo un capullo de gusano de seda. La armazón metálica sugiere los filamentos de la seda igual como aquella del estadio Nido de Pájaros – que a esta misma hora incandesce rojo en la noche unos kilómetros más al norte – sugiere ramitas entretejidas.

“Tejido”. Palabra clave que nos va a descifrar todo el recinto. No sólo tejido de seda, esa materia prima – y símbolo – capital de la civilización china. También tejido del cielo y la tierra, de la luz y la sombra, del fuego y del agua, de lo cenital y lo abisal, pues el imponente capullo aparece seccionado en dos hemisferios por una curva sinuosa. Uno transparente que resplandece con la actividad de su interior y que mira hacia el oriente, dirección de la vida en la cosmovisión china. El otro negro y constelado como la noche que sobre el conjunto preside, mirando hacia el oeste, dirección de la muerte.

Ambos hemisferios juntos dibujan el inconfundible signo Yin Yang, símbolo matriz de esta cultura, que simboliza la zona de roce o fricción entre todo lo luminoso y todo lo oscuro, desde verano e invierno hasta felicidad y tristeza. Y el medio que permite todos esos efectos es el agua, ese otro arquetipo germinal de la mente china y que motiva algunas memorables reflexiones confucianas.

La noche siguiente volvemos con Yao Yuxian a ver Edipo Rey. Nuestra lectura del espacio del Teatro Nacional, que le comento al llegar, es nueva para él, pero le hace inmediato sentido. Es más, lo estimula. Le van brillando los ojos mientras me va interpretando los espacios interiores del teatro en función de esa misma lectura, sobre todo el tema de la seda, enriqueciéndola con matices que a mí se me hubieran escapado. Y más tarde, tras la función, va a hacer lo mismo con mi lectura del espacio exterior. Por ejemplo, la negra caparazón del lado poniente, piélago inmenso apenas constelado por unos inciertos archipiélagos de luz, le sugiere la insignificancia de lo sabido ante la vastedad de lo ignorado, tema predilecto del daoísta Zhuangzi (a quién él no menciona).

Edipo Rey. “Drama germinal de la modernidad occidental. Si no hubiera habido Edipo Rey no habría habido Freud. Por lo menos no el mismo Freud. Y sin ese mismo Freud ni el pensamiento, ni el lenguaje, ni las emociones del siglo 20 habrían sido las mismas.” Así le describo a mi invitado la obra que vamos a ver. Pero al irla viendo descubro que la versión china del Edipo Rey debe tanto a Sófocles como a esos arquetipos chinos que nos circundan. Y súbitamente me encuentro ante una puesta en escena que nos habla también, en sus simbolismos, acerca de la China de hoy. Y de mañana, tal vez.

El escenario ha sido dejado en bruto. Sólo la gran caja negra, con ausencia total de color. La iluminación es casi horizontal, dura, cortante. Barre la zona del escenario donde se halla el actor que habla, dejando todo lo demás en las sombras. No hay claroscuros a la manera italiana, sólo ásperas fricciones entre la luz y la sombra, un permanente Yin Yang como aquél del propio Teatro Nacional visto de afuera.

Tampoco hay decorado, excepto una enorme plataforma cuadrada, negra también, que pende oblicuamente sobre el elenco, como la tapa de un libro a medio abrir – o a medio cerrarse. En la cosmovisión china, el cuadrado representa la madre tierra que nos sostiene y nos permite crecer. Sólo que esta madre tierra pende sobre Edipo y el universo del drama, en lugar de sostenerlos. Bajo el vértice de aquella tierra pendiente ocurre toda la acción, y el vértice se va a ir cerrando imperceptiblemente a medida que Edipo vaya deduciendo, silogismo tras implacable silogismo, la terrible lógica de su destino. Ya al borde de la final revelación – su asesinato a pesar suyo de su propio padre y posterior seducción de su madre – la plataforma ha descendido tanto que los tebanos (¿sólo ellos?) deben andar encorvados debajo de ella, como personajes de un libro a punto de cerrarse (¿la China milenaria, la actual?).

Tras la revelación la plataforma se invierte y cambia de color. Ahora es blanca, el color funerario en China, y abre su vértice hacia el fondo del escenario. Sobre ella un Edipo que ahora ya se conoce a sí mismo, y ha puesto finalmente los pies sobre la tierra. Pero está allí desconsolado y manando sangre desde las cuencas de sus ojos que él mismo en expiación ha vaciado, sangre que escurre por esa madre tierra vestida de blanco luto, formando un delta sobrecogedor, hacia nosotros.

Edipo Rey en Beijing Abril 2013
Edipo Rey en Beijing Abril 2013

Tras descubrir Edipo el holocausto del padre y la seducción de la madre, se ha vuelto a abrir el libro de Tebas (¿o China?), sólo que esta vez ese mundo queda desconocido y oculto para los espectadores.

Dada la arquitectura del Teatro Nacional, el escenario queda debajo de la zona Yin del edificio: ese piélago oscuro que mira hacia el oeste, apenas pespuntado por una que otra lucecilla. Aquí aparece todo el sentido de la alusión de Yao Yuxian que narro más arriba. Ese libro ya no se estaría abriendo hacia el este, dirección de la historia y de lo conocido en el pensamiento chino, sino hacia el oeste, su dirección del futuro, la incertidumbre y lo desconocido.

Para calibrar la vastedad de aquella incertidumbre en la China de hoy, podemos preguntarnos qué podría significar para la psiquis china el asesinato del padre y la seducción de la madre. Una posible respuesta la da Mencio, ese formidable confuciano. En China esos son crímenes más horrorosos y abominables que para nosotros. Aunque tu padre sea el criminal más perverso, tu inviolable deber como hijo es protegerlo de la justicia, incluso si tu propia vida que has llevado hasta ese momento, se hace inviable con ello, argumenta Mencio en un pasaje que da mucho a pensar.

¿Entonces qué hacer, cómo pararse, ante un destino que te podría estar condenando a asesinarlo, es decir a “matar” tu cultura y linaje ancestral, y a violar a tu madre, es decir a tu tierra y sus tradiciones, aunque sea a tu pesar…?

Nuevas incógnitas que abre para su público este Edipo Rey en Beijing, una vez que Edipo, para su eterna desolación, ha ya descifrado las suyas.

Confucio y su Mundo: mi nuevo curso de pensamiento chino – provocaciones desde esa otra mirada

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Motivación y espíritu del curso

¿Cómo piensan los chinos? ¿Desde dónde observan el mundo? ¿Qué ven en tí cuando te miran? ¿Qué oyen cuando te escuchan? ¿Cuáles son los patrones culturales fundamentales de la civilización china? ¿Y hacia dónde marcha la China? ¿Qué rol estará llamada a jugar en el mundo futuro?

Este curso de pensamiento chino se propone extraer de ciertos pensadores claves de la civilización china aquella sustancia más resonante con nuestra vida contemporánea. El curso investiga la relevancia actual para nosotros del pensamiento chino, tanto el pensamiento de sus grandes clásicos como el de sus pensadores modernos, aquello que ofrecen de estimulante y provocativo para el mundo y las personas de hoy.

Y, sobre todo, aquello también que nos ofrecen como herramienta para tratar de entender hacia dónde va este mundo de hoy, hacia dónde vamos. Porque todo parece indicar que la China va enfilada a establecerse como la primera potencia mundial durante el siglo 21. Como sostiene el norteamericano Jim Rogers:

“El siglo 19 fue el siglo de Inglaterra, el siglo 20 el siglo de EEUU y el siglo 21 será el siglo de China” (http://youtu.be/okCKFhZB-3k).

Una pregunta apasionante que surge de ahí, es: ¿de llegar a serlo, lo sería tan sólo económica y políticamente, o también cultural y espiritualmente? ¿Traerá el horizonte mental chino, junto con su hegemonía, una mirada fundamentalmente distinta sobre el mundo a impactar sobre nosotros? ¿Estará China condenada a vestirse con el paradigma occidental (o norteamericanO) hoy hegemónico, o traerá consigo su propio paradigma? ¿O contribuirá quizá a engendrar algún nuevo paradigma, hoy día aún impensado? Esas preguntas, intensamente debatidas en el día de hoy, nos dará el combustible inicial para este curso.

Estructura y metodología

El curso consta de cuatro sesiones temáticas vespertinas, dictadas una vez por semana, con apoyo de internet para la investigación personal entre sesión y sesión. Ese apoyo por internet está dotado de una variedad de medios: textos, videos, películas, imágenes, documentales, diaporamas, mapas mentales, posteos míos, etc. Los temas son examinados desde distintas miradas tanto clásicas como modernas y, de las modernas, tanto autóctonas chinas como occidentales (de observadores inteligentes y bien informados sobre la China antigua y actual). También recurro al cine de ficción y a la literatura de viajes para ir ilustrando la mirada china sobre el mundo. Si bien “paso materia” (y harta), lo hago de manera amena y coloquial, intensamente conversada. Así como entrego mucha información, también abro oportunidades de diálogo y debate, e invito a pensar y a plantearse nuevos desafíos mentales a partir de los temas que tocamos.

Primera sesión: Cambio y permanencia

China está cambiando; con ella está cambiando el mundo. ¿Cómo estará cambiando China? ¿Cuánto estará cambiando y cuánto estará permaneciendo igual? ¿Cómo irá a cambiar con ella el mundo? ¿Cómo nos irá a cambiar? ¿Seguiremos siendo los mismos?

¿Cómo cambia lo que cambia y cómo permanece lo que permanece?

Esta sesión estudia la profunda, y muy especial, mirada china sobre el cambio y la permanencia, enfocando en los cambios que se están produciendo en el mega país, y de la mano de algunos clásicos chinos fundamentales que ya suenan bastante en occidente, como el I Ching y el famoso Daodejing de Laozi (Lao Tse), y otros cuya hora aún no ha sonado pero que tal vez ya se acerque, como un hermoso libro llamado Huainanzi y otro, de no menor belleza, llamado Lushi Chunqiu.

Segunda sesión: ¿Cómo pensar?

¿Cómo piensan los chinos? ¿Igual que nosotros? ¿Desde qué supuestos miran el mundo? ¿Hay un sólo pensamiento chino, o los hay diversos? ¿Hay una sóla lógica, un sólo método de pensamiento?¿Cómo pensar con libertad y con creatividad? ¿Cómo aprender?

Esta sesión estudia diferencias entre cómo piensan, o han pensado ancestralmente, los chinos y cómo pensamos nosotros.

Presento el tema desde distintas miradas, desde modernas, como las del gran sociólogo chino moderno Fei Xiaotong y el gran reformador Deng Xiaoping, hasta las de formidables maestros pensadores hundidos en la noche del tiempo, entre ellos tal vez el más colosal de todos: un taoísta llamado Zhuangzi, y otro que no le venía mucho en zaga: Liezi.

Tercera sesión: ¿Cómo vivir?

Pensemos un poco en nuestros modelos de vida… aquellas cosas que nos parecen importantes para vivir bien y plenamente… Bueno, ellas son evidentemente diversas. Distintas personas, de distintos credos, ámbitos y edades tendrán opciones distintas.Una de las preguntas que exploramos en esta sesión es si aquella variedad de opciones de vida que conviven entre nosotros, agota las posibilidades existenciales. ¿No habrá más… otras opciones posibles también, que podamos aprender de pensadores chinos? Otras maneras de vivir la cotidianeidad, no sólo posibles, sino bienvenidas y necesarias tal vez, dados los intratables problemas y encrucijadas que nos presenta la vida cotidiana actual.

Y nadie mejor que el propio Confucio y varios de sus discípulos, entre ellos uno bien formidable llamado Mencio, para guiarnos mientras nos adentrarnos en estas incógnitas acerca de cómo vivir en plenitud, mirado desde la particular óptica china.

Cuarta sesión: ¿Cómo gobernar?
Shang Yang - el príncipe Shang - gran estadista de Qin

“Un país donde los virtuosos gobiernen a los canallas no tendrá orden y será desmembrado, pero uno donde los canallas gobiernen a los virtuosos será ordenado y poderoso. Si se emplea a funcionarios virtuosos, el pueblo venerará a sus familias. Si se emplea a funcionarios canallas, el pueblo venerará las leyes. Los virtuosos escuchan y no contradicen. Los canallas contradicen y espían. Si se da cargos a los virtuosos, las transgresiones quedan ocultas y el pueblo se sienta en la ley, pero si se da cargos a los canallas se castigan los crímenes y se respeta la ley.”

La provocación anterior vino de boca de un famoso pensador político y primer ministro de la nación Qin, Shang Yang (¡1.500 años antes de Maquiavelo!). ¡Dicho y hecho! La filosofía política fundada por Shang Yang se transformó en la doctrina oficial del Primer Imperio Chino bajo Qin Shi Huang (el Emperador que se hizo enterrar protegido por los Guerreros de Terracota, de quién se sostiene que llegará a ser una figura más conocida en el siglo 21 que Julio César o Napoleón). Y no falta quién piense que el pensamiento de Shang Yang sigue muy campante en China, y en otros lados, hasta el día de hoy.

A partir de ese y otros estímulos igualmente provocativos (como el famoso Arte de la Guerra de Sunzi) estudiaremos ciertas decisivas contribuciones chinas al pensamiento político y al arte de gobernar.

Arancel del Curso
El curso completo de 4 sesiones cuesta: $120.000, pagaderos en la primera sesión. Incluye la entrega de materiales didácticos y audiovisuales, la provisión de rico picoteo y bebestibles para degustar durante las sesiones, y apoyo docente por internet.

Fechas del Curso

SESION 1: Cambio y permanencia Jueves 7 de Marzo 2013 – 19:00 a 21:30 horas
SESION 2: ¿Cómo pensar? Jueves 14 de Marzo 2013 – 19:00 a 21:30 horas
SESION 3: ¿Cómo vivir? Jueves 21 de Marzo 2013 – 19:00 a 21:30 horas
SESION 4: ¿Cómo gobernar? Jueves 28 de Marzo 2013 – 19:00 a 21:30 horas

Local:La Sede de la Escuela Chilena de Feng Shui, Av. Nueva Costanera 3355, Vitacura.

Más información: llámame al +56 9 5667 8829 escríbeme a través de mi página de contacto.

Balance de nuestro viaje de estudios a China de Octubre de 2012: un feliz crisol de vivencias y aprendizajes

Sylvia Galleguillos enseñando en Beijing, octubre de 2012

El siguiente enlace te llevará a una entrada publicada en noviembre de 2012 en el sitio web de Feng Shui Chile haciendo un balance del Viaje de estudios a China de Octubre de 2012, organizado por Enzo Cozzi y Sylvia Galleguillos:

Balance de nuestro viaje de estudios a China de Octubre de 2012: un feliz crisol de vivencias y aprendizajes.

Mi nuevo curso de pensamiento chino y su vigencia para la actualidad

Maestro clásico chino con sus discipulos
Maestro clásico chino con sus discipulos

Ante la insistencia de años de tantos amigos, conocidos y visitantes de mi sitio web, por fin (y con su par de años de atraso, debo reconocerlo) me he puesto las pilas y decidido echar a andar un curso dedicado al pensamiento chino, sus grandes clásicos y su cosmovisión.

Me moviliza la posibilidad de extraer de los grandes clásicos chinos aquella sustancia más aplicable en nuestra vida contemporánea: sus lecciones más útiles para nuestros desafíos de hoy. Quiero demostrar la plena vigencia, la relevancia actual del pensamiento clásico chino, lo cuantioso que tiene de remecedor, estimulante y provocativo para un amplio espectro de personas en el mundo de hoy, desde profesionales de la salud, psicólogos y profesores hasta artistas, diplomáticos, empresarios, qué se yo. Mi ambición es estimularlos con las cuantiosas provocaciones ofrecidas por el pensamiento clásico chino.

El curso lo voy a dictar en el formato innovador que hemos estado desarrollando en La Akademia, que es un equipo de gente proveniente de distintas vertientes a quienes nos une una afinidad de objetivos: ayudar a “kambiar la mirada”, a “desaprender” y a romper esquemas mentales, enseñando de manera provocativa, alegre y “volada” distintas cosas que nos apasionan y que consideramos útiles para remover aquello estancado que pueda tener nuestro actual horizonte mental, movilizando la propia creatividad de los participantes en el proceso. Enseñar también con un buen apoyo de los mecanismos de aprendizaje ofrecidos por la “nube”, las redes sociales e internet, a través de una plataforma especializada en Elearning donde se pueda acceder a una variedad de materiales de apoyo de todo tipo.

Y, lo más importante, enseñar todo aquello afuera de las “academias” con “c”, en un ambiente distendido, flexible, acogedor, sin burocracia y disfrutando de la buena mesa, a la manera de los antiguos griegos y de lo que Confucio llamaba: “El goce de aprender, practicar lo aprendido y recibir amigos en nuestros hogares”.

En el curso Shakespeare y la escena extraordinaria, cuyo primer ciclo ya hemos enseñado completo para La Akademia con mi colega akadémika Andrea Brandes, hemos puesto a prueba exitosamente aquél formato y esa ambición pedagógica, con resultado de muy buen feeling y excelente feedback de los participantes. Así que para mí ya es hora de consolidarlo y desplegarlo en todo su potencial, y tanto Shakespeare como el pensamiento chino ofrecen una pletórica fuente de materias primas para ello. Así que si bien seguiremos ofreciendo más ciclos de Shakespeare (pues ya hay gente pidiénddolos), en paralelo con eso estoy empezando a ofrecer este otro ciclo dedicado al pensamiento chino.

Igual como el de Shakespeare, mi curso de pensamiento chino es modular. Cada módulo consta de cuatro sesiones vespertinas enseñadas una vez por semana, con apoyo de internet, como dije, para la investigación personal entre sesión y sesión. Cada módulo puede tomarse por separado, pues son unidades pedagógicas “redonditas” y autosuficientes, dedicadas cada una a su propia corriente bien acotada del pensamiento clásico chino.

El curso lo he concebido para ser expandible, y poder ir agregándole nuevos módulos, pero en su formato inicial está conformado por dos (2) módulos de cuatro sesiones, con una duración total de ocho sesiones si se desea tomarlos ambos. Estos dos módulos son:

Módulo 1: lecciones de los clásicos daoístas (taoístas)

  • Dos sesiones dedicadas a Laozi y Huainanzi: el famoso texto fundador del daoísmo junto a un texto que despliega en un lenguaje accesible toda la riqueza de su cosmovisión.
  • Dos sesiones dedicadas a Zhuangzi y Liezi: yuxtaposición de dos lúdicos y sorprendentes filósofos que llevaron el daoísmo a la calle y a la vida diaria.

Módulo 2: lecciones de los clásicos confucianos

  • Dos sesiones dedicadas a Confucio y Mencio: codo a codo con el maravilloso fundador del confucianismo y su más provocador discípulo.
  • Dos sesiones dedicadas al Clásico de la devoción filial, el Clásico de las canciones y al Clásico de los ritos: tres textos que además de hermosos son los pilares de la aplicación del confucianismo a la vida diaria.

Valor: Cada módulo de cuatro sesiones presenciales de dos horas y media cada una vale: $100.000 (contempla viandas para degustar y apoyo docente por internet). Si contratas dos módulos juntos: $180.000

Próximas fechas: Miércoles 1 y 8, Lunes 13 y 20 de Agosto de 2012, 19:00 – 21:30. Para ver los detalles de cada sesión por favor dirígete a la pestaña “calendario” en el menú principal de arriba dentro de los próximos días.

Local: Sede de la Escuela Chilena de Feng Shui, Av. Nueva Costanera 3357, Vitacura. Esta es una institución que lleva ya dos décadas de actividad enseñando Feng Shui y otras cosas relacionadas con la cultura y cosmovisión china y que es dirigida por mi esposa la maestra de Feng Shui Sylvia Galleguillos. Ella amorosamente me está disponiendo ahí una “sala de estar” con todas las comodidades necesarias para deleitarse mientras se aprende, y a la vez equipada con todos los recursos docentes y audiovisuales necesarios.

La necesidad de Confucio – por qué me conmueve y moviliza el confucianismo

Enzo Cozzi en Mengmiao, Templo de Mencio, Shandong 2012Como el Dante al comienzo de su Divina Comedia, Sylvia (mi mujer, mi “Virgilio” y mi guía) y yo nos perdimos por una selva antes de poder dar con la meta del último peregrinaje que realizamos en nuestro recién pasado viaje a China de abril de 2012. No era la terrorífica selva de Dante, mas igual algún temor inspiraba, pues se nos hacía ya tarde tras un día extenuante, y sus sinuosos y solitarios senderos llevaban también a un mundo de muertos: un ancestral cementerio.

Tras haber recorrido la sureña Yunnan peregrinando hacia Shangri La – episodio que cuento en mi posteo anterior – habíamos partido hacia el antiguo país de Qi, la nación de Confucio, en la actual provincia de Shandong, al otro extremo de China. Nuestra meta era Qufu, ciudad donde se hallan el mayor templo dedicado al sabio, su mansión ancestral y su tumba, emplazada en medio de un bosque. En ese bosque fue que nos perdimos con Sylvia antes de poder dar con la tumba, lugar que yo por años había soñado con visitar.

Mucho antes de perdernos en ese bosque, eso sí, había cumplido ya otro sueño aquél mismo día. Por la mañana temprano habíamos conseguido llegar al templo de Mencio, en la pequeña ciudad de Zoucheng cerca de Qufu. Es una localidad fuera de toda ruta turística, los únicos occidentales ahí éramos nosotros. Mencio es históricamente el mayor discipulo de Confucio y una voz única en el confucianismo, que sólo atino a describir como amorosa y feroz a la vez, más dura que pedernal y más líquida que remanso. Parecida a las de algunos de esos profetas bíblicos tal vez, claro que muy lejos de lo religioso y confesional en su caso, y sin tono apocalíptico, pues para Mencio entramos al infierno acá mismo cada vez que lesionamos nuestra integridad con dobleces y argucias, y de ahí ya todo se nos vuelve cotidiano penar. Y es la voz de Mencio de una actualidad asombrosa también, como muestro en el siguiente video:

Mengmiao, el templo de Mencio, nos conmovió por lo austero y silvestre. Sus enmalezados jardines y sus viejas y descascaradas paredes nos resultaban coherentes con las enseñanzas del sabio. Tal como exclamara Jorge Manrique: “¡[Tanta] diligencia tan viva… en componer la cautiva (la cara), dejándonos la señora (el alma) descompuesta!” (Coplas a la muerte de su padre), pero en otra vena, la vena laica del confucianismo, así parecía exclamar Mencio mientras paseábamos: “¡Para qué tanto cuidar de jardines… dejándonos la intachabilidad descompuesta!”

Tras la visita al templo de Mencio, nos esperaban emociones mayores aún en nuestras visitas al templo y la tumba de su maestro, esa misma tarde, en Qufu, a treinta kilómetros de Zoucheng.

El templo de Confucio era otra cosa. Aparato de estado y grandilocuencia a destajo. Sin embargo, en los insterticios de tanta decoración ostentosa y versallesco paisajismo, se respiraba de repente sutiles bocanadas de las vicisitudes del sabio. Por ejemplo, en un momento nos desviamos de la ruta turística y terminamos en un patio lateral, junto a un murallón de piedra carcomido del tiempo. El letrero a su lado informaba que de ese muro se habían rescatado Las Analectas, famoso libro con las lecciones del filósofo, que había sido emparedado allí por algún discípulo, salvándolo así de las persecuciones y quemas de libros para nosotros y la posteridad.

¡Salvado allí en ese muro para nosotros! Aquél libro sin fecha de expiración, que comienza con las palabras: “¡Díganme si no es dichoso estudiar y aprender con diligencia, y recibir en nuestros hogares a amigos queridos!”

El muro donde se preservaron Las Analectas de Confucio, Qufu, Shandong, foto de Enzo Cozzi
El muro donde se preservaron Las Analectas de Confucio, Qufu, Shandong, foto de Enzo Cozzi

Lo más emocionante, por lejos, fue nuestro encuentro final, cuando ya caía la tarde, con la tumba de Confucio. Sobre todo por la forma como llegamos, tras haber deambulado perdidos por aquél bosque que la alberga. Tras haber navegado al garete en aquél bosque por un caleidoscopio de tumbas, llegamos ante un túmulo con una piedra y algunas guirnaldas rojas delante. Estaba todo florecido con flores azules, pues era la primavera plena. Allí me me detuve a preguntar por la tumba de Confucio a tres hombres que fumaban acuclillados junto a un basurero donde sacudían las cenizas.

El sólo hecho de que un grupo de fumadores, en cualquier parte del mundo, ¡pero sobre todo en China!, estuvieran molestándose en medio de un parque en tirar sus cenizas, no al suelo, sino respetuosamente en un basurero, debió haberme hecho anticipar su afable respuesta:

“Xiansheng (señor), ya está usted delante de Kongzi Mu (la tumba de Confucio).”.

Escucharlos y perder yo la compostura fue todo uno. Como si me hubieran pulsado un interruptor en los nervios, me vino a remecer instantáneamente una indescriptible emoción, que aquel tríptico de parroquianos fumadores de la tumba ancestral sin duda acentuaron en mí, con su proceder tan impecablemente a la altura de las circunstancias.

Corrijo: no fue tan indescriptible mi emoción. La puedo describir. Me conmovió el hecho de sentirme parado junto a las raíces de un desafío vital prodigioso de simple: cómo hacer para ir logrando a diario vivir contento y plenamente, sin pasar a llevar a nadie jamás.

Nietos de Marco Polo, hijos de Colón: viaje por la China de la ruta de la seda

En estos confines de las ‘Indias Occidentales’ somos todos simbólicamente hijos (bueno, hijastros, naturales… huachos como dice Sonia Montecino, lo que sea) de Cristobal Colón. Eso es sabido.

Marco Polo recorriendo la ruta de la seda - ilustración del Atlas Catalán, cerca de 1375 DC
Marco Polo recorriendo la ruta de la seda - ilustración del Atlas Catalán, cerca de 1375 DC

Lo que es menos sabido es que también somos nietos de Marco Polo. Continúe leyendo Nietos de Marco Polo, hijos de Colón: viaje por la China de la ruta de la seda →

Los clásicos y los signos del calendario chino en el hemisferio sur

Sacerdote astrónomo chino, Utagawa Kuniyoshi (歌川国芳) (1797–1861)
Sacerdote astrónomo chino, por Utagawa Kuniyoshi (歌川国芳) (1797–1861), fuente: Brian J. Ford (1993). Images of Science: A History of Scientific Illustration, Oxford University Press

Hace unos días un visitante del sitio Feng Shui Chile 2.0, en el cual también participo, me ha hecho las dos preguntas siguientes:

“Enzo, ¿sería tan amable de decirme en qué texto clásico de astrología Ba Zi Usted encontró que los signos anuales son diferentes en el hemisferio sur? ¿Y qué hacemos los que vivimos muy cerca de la línea del ecuador?”

No es uno, sino son muchos los textos clásicos chinos de cuya lectura Continúe leyendo Los clásicos y los signos del calendario chino en el hemisferio sur →