Viaje al corazón de la primavera china: con peonías, Qing Ming y Feria de Cantón – viaje de estudio a China de abril de 2013

Viaje a China Octubre 2012
Grupo del viaje a China Octubre de 2012 en Fujian

Tras el exitoso viaje de estudio a China que hiciéramos con Feng Shui Chile en Octubre de 2012 (puedes leer sobre ese viaje haciendo click aquí) se ha seguido esparciendo de boca en boca la noticia de nuestros viajes a China y lo especiales y distintos que son del turismo normal. Tanto es así que, sin haberlo planeado de antemano, ya a fines de Enero 2013 se ha formado de manera espontánea un núcleo de expectantes viajeros que irá con nosotros en viaje de estudio a China en Abril de 2013. Como dice inolvidablemente el Taoísmo:

“Todo lo transformador, todo lo que hace renacer, se genera espontáneamente. Espontáneas son su forma y su apariencia, espontáneos su intelecto y su fuerza, espontáneos su extinción y su reposo. (Liezi, 1, 1)”

Por su manera espontánea de surgir, sin duda este nuevo viaje a China tiene también, como los anteriores que hemos liderado, un fuerte potencial transformador. Por eso nos hemos puesto de lleno a preparar su nacimiento, dándole un nombre, un motivo y una hoja de ruta.

Motivos del viaje de estudio a China abril de 2013

Lo hemos nombrado: “Viaje al corazón de la primavera china, con peonías, Qing Ming y Feria de Cantón”. Y ese nombre resume sus principales motivos.

Será un viaje al corazón de la primavera china, pues obviamente ocurrirá en abril, con la primavera allá en todo su esplendor. Y podremos por ejemplo ver los famosos arrozales de Longji en Guangxi en su época más bella, con las matitas de arroz recién plantadas y las terrazas recién inundadas. Mas no sólo por eso.

También lo será porque en el centro de nuestro itinerario hemos puesto a Luoyang, que no sólo es literalmente el centro ancestral de la civilización china, la antigua capital de los reyes de Zhou (3.000 años atrás) y un nodo cultural donde confluyeron las distintas culturas que forjaron la China. También es la ciudad donde se celebra todos los años durante Abril el Festival de la Peonía en su principal parque urbano. Allí se puede gozar del espectáculo maravilloso del florecer de un millar de distintas variedades de peonía, una flor de gran importancia para la civiliziación china y su símbolo predilecto del amor y el erotismo.

También será un viaje a conocer Qingming, el Festival del “Puro Brillo” o de “Limpieza de la Tumbas”, la más importante festividad tradicional china de veneración de los ancestros. Presenciaremos celebraciones de Qingming a todo lo ancho de China, pues si bien la fiesta oficial ocurre entre el 4 y el 7 de Abril, las familias chinas ocupan todo el mes de Abril en el saludo a sus ancestros y la limpieza de sus tumbas.

Y será también un viaje de estudio a China, para quienes estén interesados, donde se podrá visitar la famosa Feria de Cantón, escoltados por Danilo Cozzi, quién vive en China, habla fuidamente el idioma, es asesor de negocios con China y es un íntimo conocedor de la Feria de Cantón.

Aquellos serán los principales motivos del viaje de Abril de 2013. Pero por cierto no dejaremos de visitar lugares tan emblemáticos como La Xi’an de los Guerreros de Terracota, la bella Guilin de las montañas y las aguas, la Beijing de la Ciudad Prohibida y el Nido de Pájaros, y la indescriptible Shanghai. Y sin dejar de lado jamás el sello distintivo de nuestros viajes: contacto con la China profunda, con los barrios populares, los mercados y los templos de la vida cotidiana china.

Fechas del viaje a China de Abril de 2013

Las fechas definitivas del viaje no están definidas absolutamente al momento de escribir esto. Podrán variar unos días dependiendo de las necesidades de distimtos viajeros. Pero en principio serán las siguientes:

4 de Abril de 2013: salida de Chile
6 al 20 de Abril de 2013: viaje por China
(15 al 17 de Abril de 2013: Feria de Cantón primera etapa, para interesados en ella)
21 de Abril de 2013: Vuelta a Chile
(23 al 25 de Abril de 2013: Feria de Cantón segunda etapa, para interesados en ella)

Valores de viaje de estudio a China de Abril de 2013

Viaje sin Feria de Cantón (4 al 21 de Abril): $3.500.000
Viaje con Feria de Cantón Etapa 1 (4 al 21 de Abril): $3.750.000
Viaje con Feria de Cantón Etapa 2 (4 al 25 de Abril): $4.000.000

Inscripción y contacto

Para todo lo que sea inscripción en este viaje de estudio a China, y aclaración de dudas, preguntas, etc. lo mejor será llamar o escribir directamente al organizador, guía y profesor de éste: Enzo Cozzi:

Celular: 5667 8829 Casa: (02) 2769 9446 email: enzocozzi@gmail.com

Confucio y su Mundo: mi nuevo curso de pensamiento chino – provocaciones desde esa otra mirada

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Motivación y espíritu del curso

¿Cómo piensan los chinos? ¿Desde dónde observan el mundo? ¿Qué ven en tí cuando te miran? ¿Qué oyen cuando te escuchan? ¿Cuáles son los patrones culturales fundamentales de la civilización china? ¿Y hacia dónde marcha la China? ¿Qué rol estará llamada a jugar en el mundo futuro?

Este curso de pensamiento chino se propone extraer de ciertos pensadores claves de la civilización china aquella sustancia más resonante con nuestra vida contemporánea. El curso investiga la relevancia actual para nosotros del pensamiento chino, tanto el pensamiento de sus grandes clásicos como el de sus pensadores modernos, aquello que ofrecen de estimulante y provocativo para el mundo y las personas de hoy.

Y, sobre todo, aquello también que nos ofrecen como herramienta para tratar de entender hacia dónde va este mundo de hoy, hacia dónde vamos. Porque todo parece indicar que la China va enfilada a establecerse como la primera potencia mundial durante el siglo 21. Como sostiene el norteamericano Jim Rogers:

“El siglo 19 fue el siglo de Inglaterra, el siglo 20 el siglo de EEUU y el siglo 21 será el siglo de China” (http://youtu.be/okCKFhZB-3k).

Una pregunta apasionante que surge de ahí, es: ¿de llegar a serlo, lo sería tan sólo económica y políticamente, o también cultural y espiritualmente? ¿Traerá el horizonte mental chino, junto con su hegemonía, una mirada fundamentalmente distinta sobre el mundo a impactar sobre nosotros? ¿Estará China condenada a vestirse con el paradigma occidental (o norteamericanO) hoy hegemónico, o traerá consigo su propio paradigma? ¿O contribuirá quizá a engendrar algún nuevo paradigma, hoy día aún impensado? Esas preguntas, intensamente debatidas en el día de hoy, nos dará el combustible inicial para este curso.

Estructura y metodología

El curso consta de cuatro sesiones temáticas vespertinas, dictadas una vez por semana, con apoyo de internet para la investigación personal entre sesión y sesión. Ese apoyo por internet está dotado de una variedad de medios: textos, videos, películas, imágenes, documentales, diaporamas, mapas mentales, posteos míos, etc. Los temas son examinados desde distintas miradas tanto clásicas como modernas y, de las modernas, tanto autóctonas chinas como occidentales (de observadores inteligentes y bien informados sobre la China antigua y actual). También recurro al cine de ficción y a la literatura de viajes para ir ilustrando la mirada china sobre el mundo. Si bien “paso materia” (y harta), lo hago de manera amena y coloquial, intensamente conversada. Así como entrego mucha información, también abro oportunidades de diálogo y debate, e invito a pensar y a plantearse nuevos desafíos mentales a partir de los temas que tocamos.

Primera sesión: Cambio y permanencia

China está cambiando; con ella está cambiando el mundo. ¿Cómo estará cambiando China? ¿Cuánto estará cambiando y cuánto estará permaneciendo igual? ¿Cómo irá a cambiar con ella el mundo? ¿Cómo nos irá a cambiar? ¿Seguiremos siendo los mismos?

¿Cómo cambia lo que cambia y cómo permanece lo que permanece?

Esta sesión estudia la profunda, y muy especial, mirada china sobre el cambio y la permanencia, enfocando en los cambios que se están produciendo en el mega país, y de la mano de algunos clásicos chinos fundamentales que ya suenan bastante en occidente, como el I Ching y el famoso Daodejing de Laozi (Lao Tse), y otros cuya hora aún no ha sonado pero que tal vez ya se acerque, como un hermoso libro llamado Huainanzi y otro, de no menor belleza, llamado Lushi Chunqiu.

Segunda sesión: ¿Cómo pensar?

¿Cómo piensan los chinos? ¿Igual que nosotros? ¿Desde qué supuestos miran el mundo? ¿Hay un sólo pensamiento chino, o los hay diversos? ¿Hay una sóla lógica, un sólo método de pensamiento?¿Cómo pensar con libertad y con creatividad? ¿Cómo aprender?

Esta sesión estudia diferencias entre cómo piensan, o han pensado ancestralmente, los chinos y cómo pensamos nosotros.

Presento el tema desde distintas miradas, desde modernas, como las del gran sociólogo chino moderno Fei Xiaotong y el gran reformador Deng Xiaoping, hasta las de formidables maestros pensadores hundidos en la noche del tiempo, entre ellos tal vez el más colosal de todos: un taoísta llamado Zhuangzi, y otro que no le venía mucho en zaga: Liezi.

Tercera sesión: ¿Cómo vivir?

Pensemos un poco en nuestros modelos de vida… aquellas cosas que nos parecen importantes para vivir bien y plenamente… Bueno, ellas son evidentemente diversas. Distintas personas, de distintos credos, ámbitos y edades tendrán opciones distintas.Una de las preguntas que exploramos en esta sesión es si aquella variedad de opciones de vida que conviven entre nosotros, agota las posibilidades existenciales. ¿No habrá más… otras opciones posibles también, que podamos aprender de pensadores chinos? Otras maneras de vivir la cotidianeidad, no sólo posibles, sino bienvenidas y necesarias tal vez, dados los intratables problemas y encrucijadas que nos presenta la vida cotidiana actual.

Y nadie mejor que el propio Confucio y varios de sus discípulos, entre ellos uno bien formidable llamado Mencio, para guiarnos mientras nos adentrarnos en estas incógnitas acerca de cómo vivir en plenitud, mirado desde la particular óptica china.

Cuarta sesión: ¿Cómo gobernar?
Shang Yang - el príncipe Shang - gran estadista de Qin

“Un país donde los virtuosos gobiernen a los canallas no tendrá orden y será desmembrado, pero uno donde los canallas gobiernen a los virtuosos será ordenado y poderoso. Si se emplea a funcionarios virtuosos, el pueblo venerará a sus familias. Si se emplea a funcionarios canallas, el pueblo venerará las leyes. Los virtuosos escuchan y no contradicen. Los canallas contradicen y espían. Si se da cargos a los virtuosos, las transgresiones quedan ocultas y el pueblo se sienta en la ley, pero si se da cargos a los canallas se castigan los crímenes y se respeta la ley.”

La provocación anterior vino de boca de un famoso pensador político y primer ministro de la nación Qin, Shang Yang (¡1.500 años antes de Maquiavelo!). ¡Dicho y hecho! La filosofía política fundada por Shang Yang se transformó en la doctrina oficial del Primer Imperio Chino bajo Qin Shi Huang (el Emperador que se hizo enterrar protegido por los Guerreros de Terracota, de quién se sostiene que llegará a ser una figura más conocida en el siglo 21 que Julio César o Napoleón). Y no falta quién piense que el pensamiento de Shang Yang sigue muy campante en China, y en otros lados, hasta el día de hoy.

A partir de ese y otros estímulos igualmente provocativos (como el famoso Arte de la Guerra de Sunzi) estudiaremos ciertas decisivas contribuciones chinas al pensamiento político y al arte de gobernar.

Arancel del Curso
El curso completo de 4 sesiones cuesta: $120.000, pagaderos en la primera sesión. Incluye la entrega de materiales didácticos y audiovisuales, la provisión de rico picoteo y bebestibles para degustar durante las sesiones, y apoyo docente por internet.

Fechas del Curso

SESION 1: Cambio y permanencia Jueves 7 de Marzo 2013 – 19:00 a 21:30 horas
SESION 2: ¿Cómo pensar? Jueves 14 de Marzo 2013 – 19:00 a 21:30 horas
SESION 3: ¿Cómo vivir? Jueves 21 de Marzo 2013 – 19:00 a 21:30 horas
SESION 4: ¿Cómo gobernar? Jueves 28 de Marzo 2013 – 19:00 a 21:30 horas

Local:La Sede de la Escuela Chilena de Feng Shui, Av. Nueva Costanera 3355, Vitacura.

Más información: llámame al +56 9 5667 8829 escríbeme a través de mi página de contacto.

Balance de nuestro viaje de estudios a China de Octubre de 2012: un feliz crisol de vivencias y aprendizajes

Sylvia Galleguillos enseñando en Beijing, octubre de 2012

El siguiente enlace te llevará a una entrada publicada en noviembre de 2012 en el sitio web de Feng Shui Chile haciendo un balance del Viaje de estudios a China de Octubre de 2012, organizado por Enzo Cozzi y Sylvia Galleguillos:

Balance de nuestro viaje de estudios a China de Octubre de 2012: un feliz crisol de vivencias y aprendizajes.

Los párpados de Bodhidharma y los caníbales chilenos – crónica de una visita al templo Shaolin, octubre de 2012

Parte del grupo del Viaje de estudios de Feng Shui Chile de Octubre de 2012 junto a pequeña ermita budista en los montes de Shaolin, Henan, China
Parte del grupo del viaje de estudios de Feng Shui Chile de Octubre de 2012 junto a pequeña ermita budista en los montes de Shaolin, Henan, China

Lunes 8 de octubre de 2012, 9 de la mañana, en una sala de embarque en el aeropuerto internacional de Beijing. Acabamos de hacer el check-in de todo el grupo del viaje de estudios y cultural a China de octubre 2012, organizado por mí en conjunto con la Escuela Chilena de Feng Shui que dirige mi esposa, Sylvia Galleguillos, viajes que organizamos una vez al año.

Esa asoleada mañana de otoño partimos a nuestro primer destino fuera de Beijing: la famosa comunidad de artes marciales del Templo de los monjes Shaolin, raíz desde donde emergiera el Kungfu y uno de sus lugares más paradigmáticos. Es una constelación de ermitas y pagodas empotradas en las montañas al norte de Dengfeng, en Henan. Henan es el centro ancestral de China, región que he recorrido antes muchas veces, pero sin nunca antes haber deambulado hacia al templo Shaolin. Igual como a Confucio (quien se negó toda su vida a emitir palabra alguna sobre el tema) hay algo, algo, en todo lo que es marcial, así trátese del arte más espiritual, que siempre me instiga congoja y desazón. De ahí que en mi vida lo he rehuído, salvo cuando siendo aún muy joven me tocó darme de bruces bien traumáticas con el tópico. Pero ese es otro cuento.

Haber concluido exitosamente el check-in de todo el mundo me deja una tibia sensación de alivio. Pues una de mis recurrentes ansiedades como organizador de estos viajes es haber, inadvertidamente, dejado a alguien sin pasaje en un vuelo o en un tren.

Ha sido, eso sí, sólo la primera, de docenas de vallas que deberé sortear en el viaje que recién comienza. Así que mientras el grupo se arrellana a esperar el llamado a embarcar, o se esparce a curiosear por el futurista aeropuerto, yo marco en mi celular el número del chofer del bus que mi hijo Danilo nos ha arrendado para llevarnos desde el aeropuerto de llegada hasta el Templo Shaolín, en un viaje de 120 kilómetros Henan adentro. En China todo aquello se pacta sólo de palabra, no hay contratos ni firmas de por medio. El viajero confía en la palabra del empresario autobusero, y este último en la del viajero, para saber (a ciencia bastante incierta según yo) que el encuentro pactado de seguro se habrá de producir. Pero yo culturalmente vengo de otra parte, donde no somos tanto de palabra, y aunque en mi larga experiencia en China jamás los encuentros así pactados han dejado de ocurrir, en cada nueva oportunidad, a medida que se aproxima el momento del rendezvous aquella falta de papel firmado siempre me vuelve a secar su buen poco la garganta.

Me contesta el chofer, y conversamos. La necesidad me aguza el oído y, con su fuerte acento regional y todo, le entiendo. ¡Le entiendo, otro alivio! Hablar por teléfono en China de una región a otra es un desafío para mis atonales oídos. Me espera a la hora acordada, con un letrero con mi nombre chino. Sólo tras colgar (hará medio siglo que ya no se cuelgan los teléfonos, pero así es el habla, una arqueología sónica) me permito bajar la guardia y desparramarme en un sillón a no pensar en nada, por un rato…

Llegados al aeropuerto en Henan, está efectivamente esperándonos el chofer. Desde lejos lo diviso; pareciera estar colgando del bendito letrero con mi nombre, tan rectos estira los brazos por encima suyo.

Con el bus ya en ruta, doy la lección correspondiente a esa etapa del viaje de estudios. Introduzco primero mi nombre chino, leyéndolo en voz alta en el letrero preparado por el chofer: Guo Ying Zhuo, cuyo significado me ruboriza, pero, bueno, no lo elegí yo. Al recibir tu nombre chino vuelves a a la pila bautismal, eres un recién nacido sin ingerencia alguna en la elección del nombre. Lo escogen por ti y la idea es adularte. Así que Guo Ying Zhuo, fuera de ser una onomatopeya china de “Cozzi Enzo”, arrastra – como todo nombre chino – su carga de sentido. Y el sentido con que carga el mío es el de “Héroe Magnífico”, o algo así.

El dato es recibido con hilaridad por los oyentes.

Tratando de rescatar algo de seriedad para la lección, paso de ahí raudamente a introducir Shaolin y su importancia histórica. Por lo menos aquella parte de su historia que más me interesa a mí, que no es tanto aquella relacionada con el origen del Kungfu, como aquella que dice relación con el origen del Budismo Zen. Pues en aquella constelación de templos esparcidos por los montes, hay uno pequeño y perdido en las alturas, que brilla para mí como faro de incalculable magnitud. Se trata del templo donde Bodhidharma, el famoso monje Indio itinerante fundador del budismo Chan o Zen, se pasó 9 años sentado frente a un muro sin decir palabra, y con ese gesto fue que se acumuló la extraordinaria potencia simbólica, ese superávit de Qi, o como quiera que se llame el dinamismo aquél que desde entonces, y hasta el día de hoy, mantiene al budismo Zen lozano y formidable.

Imagen tradicional de Bodhidharma con los párpados cortados
Imagen tradicional de Bodhidharma con los párpados cortados
Con ese gesto y otro más: el primer día de su épica sentada el monje Indio se rebanó los párpados y los lanzó al viento, para así no cerrarle sus ojos nunca más a la realidad… Antes de partir en este viaje nuestro amigo Juan Carlos Ramirez, maestro de Kungfu y líder de la Asociación Chilena de la Danza del Dragón y del León, me había contado una leyenda según la cual allí donde los párpados de Bodhidharma se posaron en la tierra habrían germinado las primeras matitas de té. Les cuento esa leyenda también, y doy por terminada la lección, no sin antes subrayar mi admiración por el monje de los párpados cortados, y su legado.

En Shaolin distintos viajeros hacemos distintos recorridos. El lugar es muy vasto para recorrerlo entero en una sóla visita. Yo no logro cumplir mi aspíración de llegar a la ermita donde se sentara Bodhidharma, pues el andarivel está cerrado por los fuertes vientos, y la subida a pie por las empinadas pendientes tomaría buena parte de un día.

Subo en un andarivel menor con un grupo hacia otras ermitas, entre ellas un pequeño templo budista donde Alfonso, uno de los viajeros, guiado por un monje de ademanes bonachones, quema una gran vara de incienso por primera vez en su vida, y su rostro sufre algo parecido a una transfiguración: se torna en la cara de un niño que acaba de asistir a un prodigio. Más arriba nos fotografiamos junto a la estatua del segundo patriarca del Zen (el sucesor de Bodhidharma). Y en las cumbres al otro lado del desfiladero alcanzamos a distinguir – no sin “vértigo ajeno” – a varios monjes entrenando Kungfu arriba de unas peñas al borde del abismo, igual como en el cine. Fuertemente impresionados con todo aquello, y ya emprendiendo la vuelta, Mariana, una de las viajeras, comenta para mi cámara su espontánea impresión del templito donde Alfonso quemara su incienso.

Esa noche durante la cena, los comensales más aventureros ordenaron, entre otras viandas, alacranes fritos, que comenzaron a degustar cual golosinas. Yo no los he probado, pero dicen quienes lo han hecho que saben a algo entre jaiba y langostino. Y no sé si sería la carne de alacrán, el cansancio tras el intenso día o el efluvio de las heladas cervezas que siempre acompañaron nuestras comidas, la cuestión es que durante esa velada se despertó el bufón picaresco y profano que tanto compatriota nuestro ha de llevar adentro. Creo recordar que la primera talla la tiró Alfredo, dentista, implantólogo, profesor de la Chile, además de melómano, pintor expresionista y Sensei de karate de no sé cuántos “Dan” (cinturones por arriba del negro)…

“¡Mmmm…”, comentó mientras saboreaba un alacrán, “…que está rico este parpadito de Don Bodhidharma!”.

(Y era cierto que los bichos aquellos tenían un cierto aire de párpados o pestañas fritas…)

Otro comensal, Jaime tal vez, o el mismo Alfonso de la transfiguración de más arriba, se la agarró al vuelo: “Mmmm, sí… fritos son mucho más ricos que hechos tecito…”.

Otro, u otra: “Es que somos tan caníbales”.

Y un cuarto o cuarta (dirigiéndose a mí): “Si. Perdone, Don Bodhi. Usted no mire. Dése vuelta para su murito no más…”

De ahí para adelante la cena fue un festival de risas, carcajadas y payaseo a expensas de mi edificante narrativa del origen del Zen en las montañas de Shaolin, la que sufrió vejámenes inimaginables a manos de aquella banda inmisericorde. Me reí, como todos, hasta dolerme las costillas, y habré vertido de la risa un cuantioso litro de lágrimas.

Al otro día, 9 de octubre, de amanecida y ya en el bus que nos llevaba a nuestro próximo destino, al coger el micrófono para hacer mi recuento del día anterior oficialmente abdiqué (¡y sin parpadear!) de mi otrora heroico y enaltecido nombre de “Guo Ying Zhuo”, por todo el resto del viaje, en favor del nuevo, escarmentado y bastante más humilde: “Don Bodhi”, nombre que se me pegó hasta el día de hoy. Y que, ¿saben qué más? no me incomoda, he de reconocer.

La Chinita del Tamarugal y su milagrosa caja de sorpresas – mi vuelta a La Tirana en julio de 2012

Muchos años han pasado ya desde que solía recorrer el norte chileno – desde Andacollo por el sur hasta Las Peñas en la frontera con Perú – año tras año visitando sus diversas fiestas a la Virgen. Como etnógrafo primero, mientras investigaba para mi tesis doctoral. Después como simple peregrino promesante, subiendo ya sin cámaras ni cuadernos de apuntes ni parafernalia alguna a los santuarios, para pedir la intercesión de la Virgencita en uno de los momentos precarios de mi vida. Y finalmente como pagador de mi manda, cuando despojado ya de todo ulterior motivo partía a agradecerle simplemente la extraordinaria ayuda recibida (historia que cuento en otro lado).

Pagada ya aquella manda, había dejado de acudir a los santuarios, pues en el último decenio ha sido el cosmos chino el que me ha llamado con cada vez más perentoria fascinación, así es que hacia el oriente en vez del norte he tornado mis naves cada vez que he tenido espacios para viajar.

Hasta este 15 de julio de 2012, en que la venida a Chile de dos colegas de mi Universidad de Londres a una conferencia me inspiró para volver a la fiesta de la Virgen de La Tirana, no ya como investigador ni como peregrino, sino como guía y cicerone.

Y pareciera que mientras más puros sean los motivos de tu visita a su santuario – mientras menos centrados en tí mismo – más dispuesta está la Chinita del Tamarugal (como la llaman amorosamente los lugareños) a hacer de las suyas contigo. Porque, en mi experiencia, si ella va a obrar algún milagro grande o chico para tí, lo hará siempre y cuando pueda contar con el factor sorpresa, para llevarte así a dar de bruces con lo inesperado. Aquella inesperabilidad resultando ser el pivote en que gira su manera de conectar con nuestras vidas.

La primera de las sorpresas que me deparaba esta vez vino aún antes de llegar a su santuario, en la noche anterior a subir a aquél, mientras paseaba con mis dos amigos extranjeros por la avenida Arturo Prat en el borde costero de Iquique. Allí nuestra colega Helen Gilbert fue víctima de un lanzazo, y nada costará imaginar mi anonadada desolación mientras veía al joven cogotero arrancar raudo hacia el centro de la ciudad, con ella gritando junto a mí que se llevaba todas sus cosas de valor.

Fútil y todo – tres cincuentones académicos en pos de un ágil delincuente juvenil – salimos corriendo detrás suyo, y a mitad de cuadra como que quiso alumbrarnos un débil pábulo de esperanza. Nos llevaba como una cuadra de delantera cuando vimos caérsele la cartera y desparrarmarse sus contenidos por el suelo, los que se detuvo a recoger uno por uno, ¡con una calma!, sabiéndose dueño y amo de la situación. Sin embargo, había gente entre él y nosotros, por lo que al verlo tan confiado enfrascado en su metódica recolección empecé a gritar: “¡Ladrón!, ¡ladrón!”. Entonces un hombre joven que transitaba por ahí, al escucharme y verlo retomar su huída, emprendió veloz persecución, y tras suyo emergió un ciclista dando persecución también. Seguimos corriendo nosotros tras de ellos pero, mucho más lentos que éramos, al torcer por la siguiente cuadra ya no divisamos más ni al monrero ni a sus perseguidores, tragados todos por la noche. También se nos perdió por largo rato David Wiles, el otro colega, quién con su mejor estado físico se nos adelantó durante la desesperada carrera, para terminar perdido y solo en las calles céntricas de Iquique.

Yo no podía creer que nos estuviera pasando eso, cuando había traído a mis dos colegas tan ilusionados a ver la hermosa devoción de mi entrañable Chinita del Tamarugal. Consternación pura. En fin, alguien de una tienda que salió a asomarse, nos aconsejó ir de inmediato a la comisaría, que quedaba cerca, por si acaso la policía alcanzaba a tender un cerco. Así que allá acudimos, Helen  iba contando mentalmente todo lo perdido (tarjetas de crédito, plata, cámara, licencia de conducir, sus lentes ópticos, etc…) y yo en sepulcral abatimiento.

Y ahí detonó la primera improbable sorpresa de esta historia. No acabábamos de entrar a la comisaría cuando el carabinero de turno, con sólo vernos, nos pregunta. “¿Les robaron recién?” Al decirle yo que sí se pone el gorro, pide permiso a un superior y nos invita a partir con él, pues a dos cuadras de allí un grupo de civiles acababa de arrestar a un lanza que venía de asaltar a unos extranjeros. Resultado: era el mismo cogotero y lo tenían de guata sobre el pavimento. Los propios habitantes del barrio se habían ido gritando unos a otros y sumándose a la persecución, hasta terminar cortándole las vías de escape unas cuantas cuadras más allá. Helen recuperó allí mismo su cartera con todas sus pertenencias, excepto algún dinero suelto.

Milagrosa y protectora comunidad Iquiqueña, presidida desde la noche cósmica de la pampa por su igual de milagrosa Virgencita. Esa noche por el borde costero habíamos venido conversando justamente de aquellas cosas, sin apercibirnos siquiera de que estábamos nosotros mismos caminando bajo aquél ancestral doble manto protector.

Mi colega Helen Gilbert y el baile gitano en templo de La Tirana, Julio 2012
Mi colega Helen Gilbert y el baile gitano en templo de La Tirana, Julio 2012

La segunda sorpresa vino al día siguiente, domingo 15 de julio al atardecer y ya en el santuario de la Chinita, mientras contemplábamos, al interior del templo, a la larga fila de peregrinos que esperaba su turno para tocar el manto de la Virgen y dejarle sus rogativas o expresiones de gracias. En ese momento, por detrás mio irrumpen ensordecedoramente los tambores de una comparsa, y al virarme hacia el sonido veo en la nave central del templo emerger, como si estuvieran brotando desde la propia tierra con sus vestidos ornados de flores (pues habían partido en cuclillas) una danza de Gitanos que comenzaban a bailar.

De todas las danzas devocionales del norte chileno, que son montones, las de Gitanos siempre han sido para mí las más enternecedoras de contemplar. Hay en sus cadencias, en sus vestuarios y en sus intricadas filigranas con pañuelos una mezcla de armonía con gracia y con pureza que retrotrae a emociones inocentes y primarias, como las de oir zumbidos de abejas, o contemplar mazorcas maduras o a madres meciendo a niños. Por otro lado, templos marianos como el de La Tirana, el de Ayquina y el de Las Peñas son famosos por instigar desbordes de emoción entre sus peregrinos, fenómenos que he presenciado en varias ocasiones, y yo mismo he sentido mis ojos humedecerse una que otra vez estando en ellos en el pasado.

Pero para lo que me pasó este domingo 15 de julio en el templo de La Tirana, mientras aquella inesperada danza de Gitanos parecía venir naciendo recién de la tierra en sus trajes del color de la miel o de hojas en otoño, dentro del templo bañado por la luminiscencia dorada del atardecer, para eso no estaba preparado. Allí me cogió la Chinita de sorpresa otra vez.

Les alcancé a tomar un par de fotos a los Gitanos, pues me había dado a mi mismo la misión de documentarles su viaje a mis dos amigos, pero luego de eso ya no pude seguir. Primero se me empañaron los lentes y luego me saltaron las primeras lágrimas. Al minuto, cuando los danzantes empezaban a entonar sus primeras coplas de gratitud a la Virgen leyéndolas en diminutas hojas de cuarderno, ya me corrían imparables torrentes de lágrimas. Habré llorado allí una eternidad de cinco minutos, mientras me abrazaban mis dos amigos y me acariciaban otros parroquianos al pasar. Lloré y lloré, de la manera más mesurada y circunspecta posible, como no lo había hecho quizá desde la infancia, no sabiendo si irme para no dar espectáculo o si quedarme para dejar que la nueva experiencia viviera su curso. Y en total perplejidad acerca de los orígenes del llanto, pues como ya expliqué, esta vez llegué a la Tirana sin carga, sin cruz y sin motivo personal de peregrinaje.

Sólo sé que viví entonces una emoción casi en estado puro, sin cuento ni narrativa.

Aquél llanto tan libre de motivación personal, tan enigmático y tan desprovisto de explicación y sentido, se me antojó en su momento tan natural, y espontáneo, como si no hubiera sido más que un manantial rompiendo la tierra para ir a regar esos gráciles vástagos de vida danzante (hijos todos tal vez de la Chinita del Tamarugal en su avatar andino más arcaico, que es el de Pachamama o Madre Tierra) que venían brotando recién al telúrico son del tambor.

O quizá la Virgencita haya estado contenta que volviera, y, de esas maneras tan propias suyas y de la gente de su tierra, me lo haya hecho sutilmente saber…

Mi colega y amigo David Wiles en la Tirana, julio de 2012
Mi colega y amigo David Wiles en la Tirana, julio de 2012

Impresiones de Gabriel Bunster del taller de Shakespeare de Enzo Cozzi

Esta es una entrada publicada el 28 de junio por Gabriel Bunster en el sitio web de La Akademia, relatando la última sesión de mi curso de Shakespeare y la Escena extraordinaria que organizamos para La Akademia con Andrea Brandes. Para ir a leerlo en el sitio de La Akademia, haz click sobre el enlace (se abrirá en otra ventana/pestaña):

Impresiones de Gabriel Bunster del taller de Shakespeare de Enzo Cozzi.

 

Mi nuevo curso de pensamiento chino y su vigencia para la actualidad

Maestro clásico chino con sus discipulos
Maestro clásico chino con sus discipulos

Ante la insistencia de años de tantos amigos, conocidos y visitantes de mi sitio web, por fin (y con su par de años de atraso, debo reconocerlo) me he puesto las pilas y decidido echar a andar un curso dedicado al pensamiento chino, sus grandes clásicos y su cosmovisión.

Me moviliza la posibilidad de extraer de los grandes clásicos chinos aquella sustancia más aplicable en nuestra vida contemporánea: sus lecciones más útiles para nuestros desafíos de hoy. Quiero demostrar la plena vigencia, la relevancia actual del pensamiento clásico chino, lo cuantioso que tiene de remecedor, estimulante y provocativo para un amplio espectro de personas en el mundo de hoy, desde profesionales de la salud, psicólogos y profesores hasta artistas, diplomáticos, empresarios, qué se yo. Mi ambición es estimularlos con las cuantiosas provocaciones ofrecidas por el pensamiento clásico chino.

El curso lo voy a dictar en el formato innovador que hemos estado desarrollando en La Akademia, que es un equipo de gente proveniente de distintas vertientes a quienes nos une una afinidad de objetivos: ayudar a “kambiar la mirada”, a “desaprender” y a romper esquemas mentales, enseñando de manera provocativa, alegre y “volada” distintas cosas que nos apasionan y que consideramos útiles para remover aquello estancado que pueda tener nuestro actual horizonte mental, movilizando la propia creatividad de los participantes en el proceso. Enseñar también con un buen apoyo de los mecanismos de aprendizaje ofrecidos por la “nube”, las redes sociales e internet, a través de una plataforma especializada en Elearning donde se pueda acceder a una variedad de materiales de apoyo de todo tipo.

Y, lo más importante, enseñar todo aquello afuera de las “academias” con “c”, en un ambiente distendido, flexible, acogedor, sin burocracia y disfrutando de la buena mesa, a la manera de los antiguos griegos y de lo que Confucio llamaba: “El goce de aprender, practicar lo aprendido y recibir amigos en nuestros hogares”.

En el curso Shakespeare y la escena extraordinaria, cuyo primer ciclo ya hemos enseñado completo para La Akademia con mi colega akadémika Andrea Brandes, hemos puesto a prueba exitosamente aquél formato y esa ambición pedagógica, con resultado de muy buen feeling y excelente feedback de los participantes. Así que para mí ya es hora de consolidarlo y desplegarlo en todo su potencial, y tanto Shakespeare como el pensamiento chino ofrecen una pletórica fuente de materias primas para ello. Así que si bien seguiremos ofreciendo más ciclos de Shakespeare (pues ya hay gente pidiénddolos), en paralelo con eso estoy empezando a ofrecer este otro ciclo dedicado al pensamiento chino.

Igual como el de Shakespeare, mi curso de pensamiento chino es modular. Cada módulo consta de cuatro sesiones vespertinas enseñadas una vez por semana, con apoyo de internet, como dije, para la investigación personal entre sesión y sesión. Cada módulo puede tomarse por separado, pues son unidades pedagógicas “redonditas” y autosuficientes, dedicadas cada una a su propia corriente bien acotada del pensamiento clásico chino.

El curso lo he concebido para ser expandible, y poder ir agregándole nuevos módulos, pero en su formato inicial está conformado por dos (2) módulos de cuatro sesiones, con una duración total de ocho sesiones si se desea tomarlos ambos. Estos dos módulos son:

Módulo 1: lecciones de los clásicos daoístas (taoístas)

  • Dos sesiones dedicadas a Laozi y Huainanzi: el famoso texto fundador del daoísmo junto a un texto que despliega en un lenguaje accesible toda la riqueza de su cosmovisión.
  • Dos sesiones dedicadas a Zhuangzi y Liezi: yuxtaposición de dos lúdicos y sorprendentes filósofos que llevaron el daoísmo a la calle y a la vida diaria.

Módulo 2: lecciones de los clásicos confucianos

  • Dos sesiones dedicadas a Confucio y Mencio: codo a codo con el maravilloso fundador del confucianismo y su más provocador discípulo.
  • Dos sesiones dedicadas al Clásico de la devoción filial, el Clásico de las canciones y al Clásico de los ritos: tres textos que además de hermosos son los pilares de la aplicación del confucianismo a la vida diaria.

Valor: Cada módulo de cuatro sesiones presenciales de dos horas y media cada una vale: $100.000 (contempla viandas para degustar y apoyo docente por internet). Si contratas dos módulos juntos: $180.000

Próximas fechas: Miércoles 1 y 8, Lunes 13 y 20 de Agosto de 2012, 19:00 – 21:30. Para ver los detalles de cada sesión por favor dirígete a la pestaña “calendario” en el menú principal de arriba dentro de los próximos días.

Local: Sede de la Escuela Chilena de Feng Shui, Av. Nueva Costanera 3357, Vitacura. Esta es una institución que lleva ya dos décadas de actividad enseñando Feng Shui y otras cosas relacionadas con la cultura y cosmovisión china y que es dirigida por mi esposa la maestra de Feng Shui Sylvia Galleguillos. Ella amorosamente me está disponiendo ahí una “sala de estar” con todas las comodidades necesarias para deleitarse mientras se aprende, y a la vez equipada con todos los recursos docentes y audiovisuales necesarios.